Lavarse las manos con frecuencia previene la gripe y el resfrio.

Lavarse las manos con frecuencia previene la gripe y el resfrio.

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Lavarse las manos es un hábito que trae sus buenos beneficios en todas las edades y en más de un ámbito. Esta sana costumbre disminuye el riesgo de contagiar enfermedades tanto entre los profesionales de la salud como en la escuela, concluyeron dos investigaciones.

"Entrenar a las personas en la rutina de lavarse y desinfectarse las manos es una forma simple, barata y de alto impacto para reducir las faltas al colegio por infecciones de los chicos", dijo Inge Nandrup-Bus, de la Asociación de Profesionales en Epidemiología y Control de Infecciones (Estados Unidos).

HIGIENE PARA LOS CHICOS.  El especialista organizó un programa de tres meses destinado a chicos de 5 a 14 años de edad. El objetivo fue constatar si el sano hábito de lavarse las manos logra efectivamente que los estudiantes se enfermen menos. Los jóvenes participantes recibieron instrucciones teóricas y prácticas sobre como desinfectarse las manos usando alcohol durante la jornada escolar.

El resultado fue muy alentador ya que higienizarse las manos disminuyó un 66% la cantidad de chicos que faltaron cuatro o más días al colegio y subió un 20% el número de niños con un presentismo perfecto.

Por ese motivo, Nandrup-Bus, concluyó que fomentar el sano hábito de lavarse las manos en los chicos disminuye mucho el absentismo escolar a causa de las enfermedades infecciosas.

MÁS SALUD EN EL HOSPITAL.  La segunda investigación, realizada por la Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos), se centró en la labor de profesionales de la salud. Anne McLaughlin, la autora principal, trabajó con 71 enfermeras, especialistas en prevención de infecciones y gerentes de hospitales.

Cada uno realizó 16 simulaciones de situaciones que se pueden dar en la vida real, con el objetivo de detectar su percepción del riesgo del contagio de infecciones y analizar si tienen conciencia de que pueden promover el contagio de patologías si no toman las medidas sanitarias adecuadas.

Los profesionales encuestados sabían que tocar una superficie contaminada puede trasmitir bacterias en hasta siete superficies más que rocen, pero todos creían que el contacto con la piel de los pacientes era más peligroso. Por ese motivo, los autores concluyeron que los profesionales de la salud quizás no sean lo suficientemente conscientes del riesgo de contagio como "para comprender el nivel de riesgo que tiene el tocar primero ciertas superficies y luego a los pacientes".

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